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Crecen los Seguros Agrarios

El seguro agrario conserva el mismo sistema de subvenciones que el que se aplicó en el ejercicio anterior, con una prima básica que, en función de cada módulo o cultivos, puede ir desde el 1% al 22%, y a la que se pueden sumar otro tipo de ayudas complementarias en función de si se trata de una póliza colectiva, por la ubicación de la explotación, si es de un agricultor profesional o si pertenece a una cooperativa u otro tipo de entidad.

En general, al igual que en los planes antiguos, las subvenciones medias a las primas se situarán ligeramente por encima de 50% y, todo ello, contando también con las gratificaciones complementarias dispuestas por las Comunidades Autónomas. En el último ejercicio, junto a los 274 millones de euros aportados por el Ministerio de Medio Ambiente, se otorgaron otros 140 pagados por los Ejecutivos regionales. Para 2012, esta segunda partida es una incógnita.

En 2013 habrá una póliza de cobertura creciente para las cabañas ganaderas, algo que en la actualidad ya se está generalizando.

El cultivo de cereal es de los más asegurados en España, sobre todo en la zona norte.

El seguro agrario no es la panacea para todos los males del campo ni da respuesta a todas las necesidades de agricultores y ganaderos. Constituye uno de los ejes más importantes de la política española siendo aún mejorable. Cuestionado en el momento del ingreso de España en la UE en 1986 por si las subvenciones contempladas en el mismo podían suponer ayudas incompatibles en el marco de un mercado único.

Se le dio luz verde al plan de coberturas para 2012 por parte del Gobierno, del que lo más importante que se puede decir es que supone una continuidad en las políticas aplicadas en los años precedentes. Desde una perspectiva política, a las puertas de unas elecciones y sin unos presupuestos, las disponibilidades para apoyar el seguro en materia de subvenciones deberán ser las mismas que las disponibles en el anterior, 274 millones de euros. En segundo término, y tal como están las cosas en materia económica, el mantenimiento de los fondos parece la salida más probable.

Para las féminas
Una prima adicional del 2% cuando quien haga el seguro sea una agricultora o ganadera profesional es la novedad a resaltar. Es lo que se podía llamar la prima Rosa Aguilar por su empeño en dar un trato diferenciado a las mujeres en el medio rural.

En el ejercicio anterior, una de las primicias más importantes fue la introducción de llamado seguro de cobertura creciente, donde se integran 17 líneas agrícolas tradicionales entre las que está el seguro de los cereales de invierno. Este tipo permite a los profesionales la posibilidad de pagar en función de las coberturas que se pretendan.

Con este sistema, el asegurado puede elegir diferentes opciones o fijar igualmente los techos de sus franquicias. Además, es posible asegurar la producción esperada junto los daños que se puedan producir en la madera, árboles frutales, la cosecha del año siguiente, así como instalaciones complementarias como las mallas antigranizo, los cortavientos, los sistemas de conducción de arbolado o los invernaderos. En este tipo de coberturas se incluirán igualmente los sistemas de riego.

El objetivo de la Administración es que se de un paso más en esta dirección y que para 2013 se puedan incluir también las coberturas ganaderas, donde en la actualidad se han generalizado ya para todas las cabañas. Un paso previsto a corto plazo es la posibilidad de prevenir contra la enfermedad de la lengua azul.

El seguro cuenta anualmente con unas 500.000 pólizas, entre agrícolas y ganaderas, aunque en este último caso, un volumen muy importante es solo para retirada de cadáveres en las explotaciones. Sobre un valor de la Producción Final de unos 40.000 millones de euros, la realidad es que el importe de las producciones aseguradas solo supone unos 11.000 millones. En consecuencia, por debajo del triunfalismo hay un grave problema de desajustes, se aseguran las producciones que tienen sobre el papel los mayores riesgos y no el resto, lo que en el fondo constituye un desequibrio para las cifras y el negocio de las compañías.

En este caso se hallarían las superficies de olivar, con solo el 10% aseguradas, las producciones bajo plástico, con menos del 10%, el viñedo, los seguros de pastos, el ovino, la remolacha, el girasol o la patata. Debido a esto, el principal objetivo de la Administración en los próximos meses será analizar las razones por la que hay coberturas con una baja demanda y ofrecer soluciones al respecto.
No hay un mal seguro, pero es mejorable.

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